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domingo, 14 de enero de 2018

Lo político, la política y la antipolítica - Darío Sztajnszrajber

Deconstruir la política

Uno de los tópicos que más circulan para caracterizar la última década en nuestra sociedad es el de un “retorno de la política”. La filosofía puede aportar al análisis de este acontecimiento a través de algunas problematizaciones y algunos marcos conceptuales como el que se propone por ejemplo en los pensadores de la biopolítica. Primera cuestión: ¿es lo mismo la política y lo político? Se podría distinguir entre la política como el conjunto de prácticas e instituciones que intentan expresar o representar a lo político, entendido este último como las fuerzas de poder y de transformación de lo humano en su vínculo con el otro. Habría, por un lado, una zona más bien ontológica de lo político ya que nuestra condición se juega en los vínculos con el otro, y habría por otro lado toda una serie de dispositivos que intentan interpretar, encauzar, darle forma a esa fuerza transformadora. La pregunta entonces podría ser: ¿la política representa a lo político? ¿Lo encauza o lo debilita? ¿Lo realiza o lo traiciona? O peor, ¿no está el problema en la misma idea de representación que atraviesa toda la política moderna?
Segunda cuestión. Tal vez cuando hablamos de crisis de la política tradicional estamos hablando de estas fisuras: lo político excede a la política. La excede porque lo político es fuerza, devenir, exceso, desborde, negación. Este es un problema de base: lo político es contradictorio, pero la política no. O por lo menos intenta justamente generar una contención, un orden, un funcionamiento que lentamente se va develando imposible.
Lo interesante es lo que se genera a partir de esta crisis: la irrupción de la antipolítica. La antipolítica sostiene que ante esta imposibilidad la política debe retirarse. Ha perdido su propósito y se ha corrompido. Sus contradicciones muestran su ineficacia por contener a lo político. Por ello se trataría de un retiro de la política en función de una potenciación de lo que la antipolítica considera las formas naturales del lazo social: el mercado. Pero el argumento esconde tal vez su principal supuesto: la antipolítica es una forma de la política. Donde menos se supone que se hace política, más se juega lo político. El mercado es una forma de interpretar los lazos sociales. Negar la política es continuar dentro del paradigma que supuestamente está en crisis. Es muy similar al caso del ateísmo que niega la existencia de Dios y construye en ese acto por negación otra certeza. El problema no es Dios sino la verdad: la del creyente y la del ateo. ¿Se puede ser religioso por fuera del paradigma de la verdad? ¿Se puede apostar a lo político reconfigurando de raíz el lugar de la política?  
Roberto Espósito habla de una deconstrucción de la política. Deconstruir para producir la apertura por donde pueda emerger lo político. Deconstruir las formas de la política tradicional es profanarla, mostrar sus tensiones: profanar para sacralizar. ¿Por qué? Porque muchos de los grandes tópicos de la política tradicional han sido cómplices de su propia crisis. Por ejemplo, postular que la democracia representa la naturaleza esencial de los vínculos humanos es contradecir la idea de una democracia como ejercicio de reinvención permanente como demolición de todo dogma. Por ejemplo, la distinción taxativa entre un bien que combate al mal, cuando el mismo bien necesita de ese mal para seguir afirmándose en la distinción. Lo peor que le puede suceder al bien es vencer definitivamente: el mal es necesario porque los buenos somos siempre nosotros.

Deconstruir la política nos brinda otra opción frente a la crisis de la política tradicional y sobre todo frente a la opción de la antipolítica como única salida de la crisis. Espósito lo llama lo impolítico. O como sostiene cierto feminismo: lo personal es político. Se trata de una repolitización que evidencie la condición política de nuestra existencia, con sus tensiones, sus aporías, sus paradojas. Allí donde se supone que no se hace política, allí es donde más se juega lo político: en el hogar, en la escuela, en el barrio, en una red social, en la calle.   
Texto publicado en el diario Tiempo Argentino en 2015
 

viernes, 28 de octubre de 2016

Una nueva oportunidad...

Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Nuestro querido país ha sido gobernado por los militares, y nos fue muy mal. También fuimos gobernados por los llamados dirigentes políticos y, con sus matices, seguimos disconformes. Ahora son los empresarios, los CEOs, los que están en el gobierno, y vemos que las cosas empeoran o, de mínima, no mejoran como esperábamos.
Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Hasta ahora nos han gobernado personas que no viven el día a día como nosotros. No les pasó llegar con lo justo a fin de mes, o ni siquiera llegar. No pasaron hambre, frío, y ni siquiera saben lo que es vivir alquilando (quizás conocen lo que es vivir gracias a los alquileres, o la renta financiera). Nunca tuvieron que hacer fila en un hospital público, o pelear una vacante en una escuela. No saben lo que es hacer las cuentas para poder pagar las cuentas, y por eso no entienden si uno reclama por un tarifazo.
No estoy proponiendo la antipolítica, y ni siquiera postulo la no política. Lejos de mí. Estoy convencido que los problemas que nos golpean como sociedad (corrupción, inflación, inseguridad, desocupación, pobreza, etc.) se resuelven con más (y mejor) política. Pero una política encarnada por políticos honestos que sean verdaderos representantes del sentir popular. Ciudadanos haciendo política. Política como vocación de servicio al pueblo, como búsqueda, construcción del bien común. La gente haciendo política con la gente. No los de siempre, la clase dirigente, la elite, la jerarquía, la casta, los de arriba, los que siempre ganan y nunca pierden, sino los que día a día nos esforzamos por hacer de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país un lugar mejor para nosotros, nuestros padres, nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros abuelos, nuestros nietos, nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros conciudadanos… en fin, para todos.
Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Mientras el pesimista es un mero espectador de la tragedia humana, el optimista es el verdadero actor que a través de un compromiso de trabajo con la realidad, transformará las lágrimas y las angustias momentáneas, propias y ajenas. Llegó el momento de pasar de la protesta a la propuesta. Sabemos que en nuestras manos no están las soluciones a todos los problemas, pero frente a todos los problemas tenemos que poner y ofrecer nuestras manos. No podemos construir una Nación diferente con un Pueblo indiferente.
Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Hay una nueva oportunidad. Generar una política donde se viva la cultura del encuentro, desde el diálogo respetuoso, alejándonos de fanatismos que se benefician del conflicto y atentan contra la unidad que construye.
Es innegable el descreimiento hacia la clase política, la crisis de representatividad. Hace quince años pedimos "que se vayan todos" pero muy pocos se animaron a jugarse y meterse, implicarse y complicarse. Llegó el momento de dejar la queja destructiva y pasar al aporte constructivo. Se puede ser joven, honesto, trabajador, buscar el bien común, meterse en política y llegar sin traicionar los propios principios. Sí, se puede. Podemos.
Si queremos obtener resultados diferentes, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo?. Llegó el momento de cambiar. Llegó el momento de cambiar para mejor. Cambiemos. Podemos. ¡Animate!. Hay una nueva oportunidad…

miércoles, 18 de mayo de 2016

Decálogo de Ideas Políticas del Papa Francisco

¿Por qué razón el Papa Francisco está siendo atacado desde diferentes funcionarios o figuras del Gobierno Nacional, de Cambiemos, del Macrismo y también desde algunos sectores del periodismo argentino?.
Cuando el Kirchnerismo era gobierno, se acusaba a Jorge Bergoglio, por entonces Cardenal de Buenos Aires, de ser el Jefe de la Oposición.
Ahora, con Macri presidente, con Cambiemos en el poder, se acusa al Papa Francisco de meterse en la política local enfrentando al gobierno.
¿Y si el Papa Francisco, Jorge Bergoglio, tal vez no esté haciendo otra cosa que anunciar un mensaje, con palabras, gestos y hechos, y denunciar todo aquello que va en contra de ese mensaje de amor, de paz, de fraternidad, de esperanza, de justicia?.
Para que cada uno saque sus propias conclusiones les dejo un Decálogo de las Ideas Políticas del Papa Francisco. Es un listado personal basado en las palabras del Pontífice que tienen como destinatario al mundo entero…
1) Revalorizar la Política: “la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común”.
2) Participar en Política es responsabilidad de todos: “la participación en la vida política es una obligación moral”.
3) Buscar, Construir el Bien Común: “están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política”. Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”.
4) Cultura del Encuentro. Tender Puentes: “Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía”.
5) Poder como Servicio al Pueblo: Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio”.
6) Tierra, Techo y Trabajo para todos: “luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”.
7) Más Estado, menos Mercado. Inclusión sí, Exclusión no: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”. "Hay dos caminos en la vida, el de la exclusión y el de la inclusión”.
8) Privilegiando a los más vulnerables. Mirando desde la periferia: “No dejemos entrar en nuestro corazón la cultura del descarte, porque somos hermanos. No hay que descartar a nadie... La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza”. El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una «regla de oro» del comportamiento social y el «primer principio de todo el ordenamiento ético-social»
9) Honestidad y Coraje; no a la corrupción y las mafias: “La corrupción es como la gangrena del pueblo”. “La escandalosa concentración de la riqueza global es posible por la connivencia de responsables del ámbito público con los poderes fuertes. La corrupción es ella misma también un proceso de muerte: cuando la vida muere, hay corrupción”. “Los mafiosos no están en comunión con Dios”. “Vale la pena ser buenos y honestos”
10) Coherencia y Testimonio: Lo que el Papa dice, hace. Son valiosos sus discursos, pero también sus gestos. Vive lo que anuncia. Y denuncia lo que considera que está mal. Es tan importante lo que dice, como dónde lo dice, a quiénes se los dice y cómo lo dice. Y, fundamentalmente, cómo lo vive.

martes, 17 de febrero de 2015

#18F #MarchaDelSilencio

Estoy convencido que muchos de los ciudadanos que participarán este 18 de febrero de la Marcha del Silencio quieren vivir en un país mejor, donde haya justicia, donde se acabe la impunidad y la corrupción, donde todos podamos vivir en paz, felices. Y yo quiero lo mismo. Por eso me permito compartir con todos ellos, con todos ustedes, algunas preguntas, algunos pensamientos, en voz alta.

¿Cuál es el objetivo de la Marcha? ¿Qué se busca?

Se habla, principalmente, de un homenaje a Nisman. A la par se hace referencia a verdad, justicia y paz. Y se aclara que no es contra nadie, a la vez que se subraya que es no partidaria. Todo esto a nivel explícito.
Otros hablan de una movilización anti K, contra el Gobierno a quien se lo acusa de ser responsable de la muerte de Nisman, y hasta de un intento de golpe o, al menos, desestabilización.

¿Quiénes organizan? ¿Quiénes convocan?

Mediáticamente se habla de “los fiscales”. En realidad son algunos fiscales. Con solo googlear sus nombres podemos saber que algunos de ellos fueron criticados por Nisman por obstaculizar el avance de la causa AMIA. O que en otras tantas causas no han buscado, claramente, la verdad y la justicia. Que pertenecen al Poder Judicial, a la Corporación Judicial, y están molestos con el actual Gobierno. Incluso que algunos de ellos han tenido ofrecimientos de candidatos presidenciales, que también irán a la marcha, para cargos públicos.
También es obvio que los medios están jugando un papel destacado en la convocatoria. No hace falta desarrollar mucho esta idea; basta con mirar la televisión, escuchar la radio o leer los diarios. Los medios siempre responden a intereses corporativos y en esta ocasión no es diferente.
Por último, los partidos políticos opositores, y sus candidatos, también convocaron a la marcha. Detrás de una supuesta neutralidad adelantan que van a ir, invitan a toda la ciudadanía a hacerlo, y utilizan los medios y las redes sociales para darle mayor relevancia esperando capitalizar semejante movilización.

¿Quién fue Nisman, el homenajeado?

Para algunos es un héroe que se animó a denunciar a la Presidenta (léase también Presidente/Yegua/Kretina/CFK). Pocos prestan atención a que esa denuncia parece carecer de sustento jurídico. O que estuvo 10 años al frente de la Unidad Especial para la Investigación de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA sin avances aparentes. O que tenía estrecha relación con la Embajada de EE.UU., la CIA y la Mossad. O que su principal informante era Stiusso, personaje oscuro, siniestro, que iremos conociendo cada vez más. Basta leer las filtraciones de wikileaks para darnos cuenta que dista mucho de ser un héroe que merezca ser homenajeado.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos?

Por lo pronto, #YoNoVoy el #18F a la #MarchaDelSilencio. Y no voy porque me parece una convocatoria oportunista, con intencionalidad de desestabilizar al gobierno, organizada por fiscales con prontuario, fogoneada por los medios hegemónicos, y secundados por políticos opositores ávidos de instalarse, de sumar votos, utilizando todos ellos a parte de la ciudadanía para lograr sus fines inconfesables, respondiendo a sus intereses espurios, dando la espalda al Pueblo.
Pero respeto a los que deseen ir. Como dije al comienzo del artículo, con miradas diferentes, caminos distintos, quizás buscamos lo mismo. Celebro que puedan decirlo con libertad, que puedan manifestarlo en la calle, militando las ideas, poniendo el cuerpo. Y también espero que podamos abrir la mente, abrir los ojos, abrir el corazón, para seguir luchando, juntos, por el país que soñamos, con memoria, verdad, justicia, paz…

Para seguir leyendo…

El silencio y la furia” por M. Wainfeld

Los fiscales que no trabajan de fiscales” por M. Granovsky

“Detrás de Nisman” por S. O´Donnell
http://santiagoodonnell.blogspot.com.ar/2015_01_01_archive.html#3806932764563974838

miércoles, 15 de febrero de 2012

Aumento a Diputados y Senadores Nacionales


No hay hechos, sólo interpretaciones” dijo Nietzsche. Luego de darse una vuelta por diversos medios masivos de comunicación, uno no hace más que confirmarlo.

En estos días el tema de tapa, por llamarlo de alguna manera, es el aumento de la dieta de diputados y senadores nacionales.

Desde un lado se habla de polémico aumento, irritante, al decir que los legisladores se aumentaron la dieta en un 100 %. Se critica el hecho de que sea en un contexto de ajuste, de quita de subsidios, y negando la inflación. Se cuestiona la desproporción con los aumentos a negociar en las paritarias de los trabajadores. Y los opinadores amateurs, influenciados por los opinadores pagos, no hacen más que quejarse e indignarse, repartiendo insulto a mansalva. Reaparece, o resurge, el discurso antipolítico.

Ahora, ¿alguno se preguntó cuánto ganaban antes?. ¿Cuánto hace que no aumentan su dieta, a diferencia de otros rubros que aumentan una o dos veces por año?. ¿Cuánto deberían ganar?. ¿En base a qué criterio?. ¿Cuánto gana un juez?. ¿Y un ministro?. ¿Y otros empleados con cargos de director o subdirector?. ¿Y un gerente en una empresa privada?. ¿Cuál es el impacto del aumento en el presupuesto?. ¿Dónde hubiese ido esa plata que ahora se destina a aumentarle la dieta a diputados y senadores?. ¿Alguno se preguntó?.

Estamos hablando de legisladores nacionales. Un diputado es un representante del Pueblo, elegido por el Pueblo. Los legisladores nacionales pueden sancionar leyes, dejar de sancionarlas, o derogarlas, y con ese simple voto pueden hacer felices a millones de personas o arruinar sus vidas.

Y bueno, me dice uno, esos tipos no laburan nunca, se la afanan toda, y no hacen nada por la gente. Eso ya es otra cosa. Y quizás ahí debemos poner el eje del debate. No importa si poco más de 300 tipos se suben el sueldo unos quince mil pesos cada uno por mes. Dentro del presupuesto es un porcentaje ínfimo. El problema es que los actuales diputados y senadores nacionales, en su gran mayoría, no se la merecen, no se la ganan, y su trabajo realizado no lo vale. Pero esto es de todos los días. Y nos tenemos que indignar, reaccionar y accionar, más allá de una tapa oportuna de Clarín o un título interesado de TN.

Los legisladores nacionales, en su mayoría, no representan a nadie. ¿Y por qué llegan ellos?. ¿Y por qué los terminamos votando?. Hoy, lamentablemente, difícilmente pueda hacer política partidaria con chanches reales de acceder a un cargo electivo el que no tiene plata. Ahora, imaginémonos que algún día llegase un laburante, de esos que hoy hacen malabares para llegar a fin de mes con su familia, y que trae propuestas posibles, realizables, por el bien del Pueblo. ¿Alguno se molestaría porque cobre $30.000 al mes?.

Y no quiero caer en esos pensamientos que también se escucharon estos días: “un sueldo alto evita la corrupción”. El corrupto lo es con sueldo bajo o con sueldo alto, aunque lo que pueden variar son las tentaciones. Es cierto que lo que tiene que caer mal no es el aumento sino las coimas, como dijo algún diputado. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Indignémonos por lo que hay que indignarse. Y también pasemos a la acción. Pero sólo vamos a salir adelante con menos politiquería y más política.

Presentación


Política, palabra equívoca si las hay.

Se suele citar a Aristóteles para afirmar que es el arte de lo posible. (Muchos siglos después, un riojano patilludo que había leído las obras completas de Sócrates, quizás irónicamente, quizás no, dijo que era el arte de lo imposible). El griego también dijo que el fin de la política no es el vivir sino el vivir bien, y por eso se debe buscar el bien común.

Etimológicamente, del griego politikós, vendría a significar algo así como todo lo relativo al gobierno de la comunidad, a la organización de los ciudadanos.

Normalmente se dice que es la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad.

Politiquería, en cambio, según el DRAE hace referencia a “politiquear”, que luego define como “hacer política de intrigas y bajezas” y “tratar de política con superficialidad o ligereza”. De ambas cosas nos vamos a ocupar en este blog. No haremos politiquería sino que apuntamos a que haya menos politiquería y más política.

Es que al final, como dice Raly Barrionuevo, “política hacemos todos al caminar”.